La tragedia golpea a Venezuela con un saldo devastador tras los dos terremotos registrados el pasado 24 de junio. Las autoridades confirman que 1,430 personas perdieron la vida y 3,238 resultaron heridas a causa de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que occurredieron con apenas 39 segundos de diferencia. La cifra de desaparecidos supera los 50,000, mientras los trabajos de rescate continúan en las zonas más afectadas, particularmente en La Guaira, ubicada a 40 kilómetros de Caracas. El parlamentario Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, ofreció el balances oficial de esta catástrofe que ha dejado miles de familias destruidas. La Organización de las Naciones Unidas estima que los daños materiales podrían alcanzar los 6,700 millones de dólares, representando aproximadamente el 6% del producto interno bruto del país. Esta evaluación preliminar considera únicamente las pérdidas en activos fijos como viviendas e infraestructura, por lo que el impacto económico total podría ser significativamente mayor. La ayuda internacional comienza a llegar tras la apertura parcial del aeropuerto de Caracas, el cual también sufrió daños. Estados Unidos ha enviado unidades hospitalarias móviles y mantiene un buque militar anfibio en las costas venezolanas para auxiliar en las tareas de rescate y evacuación médica. La asistencia estadounidense asciende a 150 millones de dólares. Sobrevivientes como Marlon Ochoa, quien busca a su madre, esposa e hijo entre los escombros de un edificio colapsado en La Guaira, reportan que la respuesta de las autoridades es insuficiente. Sin herramientas ni apoyo adecuado, los afectados claman por ayuda mientras el tiempo corre y las posibilidades de encontrar personas con vida disminuyen.