La población de México vive un cambio demográfico profundo. Datos del INEGI indican que cerca del 14% de los habitantes pertenece al grupo de 60 años y más, y se prevé que esa proporción siga creciendo en los próximos años, en línea con una tendencia mundial de envejecimiento poblacional acelerado.
Hugo Palafox, vicepresidente de Ciencia en Immunotec, señaló en entrevista que este panorama no debe generar alarma, sino un cambio de enfoque en la manera de entender la salud, con el fin de impulsar la prevención y hábitos que ayuden a frenar el deterioro físico.
"Envejecer es inevitable, pero realizarlo de manera digna sí es posible y recomendable. Llegar a esta etapa tiene un impacto mayor al que calculamos, pues es aquí donde se presenta un mayor crecimiento de enfermedades crónicas que pueden impactar significativamente en la calidad de vida de los adultos y sus familias", explicó.
El especialista indicó que muchos de los factores asociados al envejecimiento acelerado y al deterioro de la salud dependen de las decisiones cotidianas: la forma en que comemos, compramos, dormimos y nos activamos. Por ello resulta clave adoptar hábitos que protejan al organismo desde etapas tempranas y fortalezcan su capacidad con el paso del tiempo.
"El proceso de envejecimiento inicia aproximadamente a los 30 años. Por lo tanto, las decisiones que tomamos durante nuestra juventud y vida adulta influyen significativamente en nuestra salud futura", afirmó.
Agregó que el estrés oxidativo, la inflamación crónica de bajo grado y los cambios en el funcionamiento del sistema inmunológico participan en distintos procesos asociados al envejecimiento, por lo que cada vez cobra mayor importancia cuidar la salud desde una perspectiva integral que incluya buena alimentación, actividad física, descanso adecuado y nutrición adecuada.
Recomendaciones para un envejecimiento saludable:
Mantenerse activo. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 1,800 millones de personas en el mundo no realizan la cantidad de actividad física recomendada para mantenerse sanas. El ejercicio mejora movilidad, agilidad y fuerza muscular, y también beneficia la salud cardiovascular y metabólica.
Fortalecer el sistema antioxidante. Con los años el organismo pierde capacidad para combatir el estrés oxidativo y la inflamación, responsables de la aparición de enfermedades y del deterioro de la salud. Incorporar a la dieta alimentos ricos en vitaminas y minerales esenciales resulta clave.
Realizar chequeos médicos preventivos. La detección oportuna puede cambiar el curso de muchas enfermedades. Se recomienda agendar consultas regulares con el médico de cabecera, monitorear signos vitales y dar seguimiento a los estudios indicados por el especialista.
Dormir las horas necesarias. Muchos adultos mayores enfrentan problemas para dormir por medicamentos o padecimientos. Descansar de 7 a 9 horas al día ayuda a mantenerse alerta, disminuir la irritabilidad, mejorar la memoria y fortalecer el sistema inmunológico.
"Frente a un envejecimiento poblacional que avanza de manera desacelerada, apostar por la prevención y la salud es una medida de amor y cuidado propio para vivir una vida más independiente y feliz no solo para quien atraviesa esa etapa, sino también para todo su entorno familiar", concluyó Palafox.