Nablus. Israel desplegó ayer tropas en Cisjordania reocupada con el argumento de realizar una “operación antiterrorista”, luego de una serie de enfrentamientos que estallaron en todo el territorio y que fueron iniciados cerca de la aldea de Tell, en el suroeste de Nablus, por colonos apoyados por el ejército de Tel Aviv, que causaron la muerte de cuatro palestinos y dos militares israelíes. “Tras el ataque terrorista ocurrido hoy (ayer) más temprano en la zona de Tell, los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se preparan para una amplia actividad operativa antiterrorista en el sector”, informó el ejército en un comunicado. Las fuerzas armadas expusieron en el texto que el despliegue de tropas se debe porque el ejército israelí recibió el reporte de un ataque contra civiles que, según afirmó, realizaban una excursión cerca del asentamiento de Havat Gilad. Durante la confrontación, “un terrorista robó un arma a un agente y abrió fuego contra los civiles israelíes”, de acuerdo con el contenido del mensaje militar israelí, antes de confirmar que los soldados “eliminaron rápidamente al terrorista que perpetró el ataque”. Asimismo, aseguró que el arma fue recuperada. Inicialmente, la versión israelí mencionó un ataque contra senderistas israelíes para luego reportar un “violento enfrentamiento” entre decenas de palestinos e israelíes, publicó Afp. El alcalde de Tell, Walid Zidan, quien rechazó el argumento israelí, declaró que al menos una veintena de colonos asaltaron la localidad, aproximadamente entre las 7:30 y las 8 horas, antes de que iniciaran los enfrentamientos. “Los residentes acudieron rápidamente en defensa de los propietarios de viviendas de la zona. Un enfrentamiento verbal con los colonos derivó en una pelea física cuando los aldeanos intentaron repeler el ataque”, explicó en un documento que difundió la agencia palestina Sanad. También añadió que “existe una incitación generalizada por parte de los líderes israelíes. Afirmamos que son los colonos quienes atacan a los palestinos, asaltan sus hogares y se apoderan de tierras sin dejar a los residentes otra opción que defenderse”, acusó. El ministerio de Salud palestino confirmó en un comunicado la muerte de las cuatro personas e indicó que otras cuatro resultaron heridas, tres de ellas de gravedad, reportó Wafa. Por su parte, un vocero de la cartera aseveró que los palestinos abatidos eran dos hermanos y sus primos, al mismo tiempo que acusó al ejército israelí de convertir la ciudad en una “zona militar cerrada”. Posteriormente, las fuerzas israelíes anunciaron la detención, en el hospital de Nablús, de dos hombres acusados de presuntamente haber participado en el incidente. Según un funcionario sanitario, uno de los palestinos heridos fue detenido junto con su hermano. Zaher Jabarin, jefe de Hamas en Cisjordania reocupada, sostuvo que el derramamiento de sangre palestina en Gaza “no será en vano” y subrayó que la resistencia contra la ocupación israelí continuará, recogió Al Jazeera. El líder del movimiento de resistencia islámica instó a los países árabes e islámicos a boicotear a Israel utilizando todos los medios a su alcance y pidió a las naciones occidentales que sancionen a los colonos. De igual manera, elogió a los palestinos de Tell y de otras zonas de conflicto por resistir a las agresiones por parte de los asaltantes judíos. El primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, adelantó que su gobierno establecerá nuevos asentamientos en Cisjordania reocupada y legalizará otros ya existentes. En una declaración conjunta con el ministro de Defensa, Israel Katz, pidió más tropas para que se destruyan las casas de los acusados en Tell. “Se debe permitir que las fuerzas de seguridad actúen libremente y con toda la fuerza contra el terrorismo”, sostuvieron. El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, fue más allá, al expresar que las aldeas de Tell, Iraq Burin y Beit Furik “necesitan verse exactamente como los campamentos de refugiados en Nablus y Tulkarem”, en referencia a la campaña de demoliciones masivas que desplazó a decenas de miles en las ciudades cisjordanas el año pasado.