La casamentera Blaine Anderson, directora de "Dating by Blaine", reporta que sus clientes masculinos acaudalados solicitan cada vez más perfiles muy específicos. Un ejemplo notable fue el de un fundador de una empresa tecnológica que buscaba una mujer joven, del Medio Oeste de EE UU, dedicada al sector asistencial (pero no médica para evitar que estuviera centrada en su carrera) y con rasgos físicos estrictamente definidos. Aunque este caso fue extremo, Anderson señala que la tendencia de buscar mujeres tradicionales, religiosas y conservadoras es creciente.

Este fenómeno, vinculado a la estética de la "esposa tradicional" (tradwife) popularizada en redes sociales por figuras como Hannah Neeleman y Nara Smith, promueve la maternidad dedicada al hogar y los roles de género de los años 50. Erika Kaplan, de Three Day Rule, indica que esta demanda no se limita a estados republicanos; incluso en Nueva York, hombres del sector financiero buscan parejas orientadas a la familia y la fe para criar a sus hijos en un entorno específico.

Julie Ferman, coach de citas, añade que muchos hombres liberales también buscan mujeres "femeninas por naturaleza", que muestren respeto y admiración hacia el hombre. Esta tendencia se refleja en datos del King’s College de Londres, donde la Generación Z muestra una mayor inclinación hacia parejas tradicionales que las generaciones anteriores. Sin embargo, un estudio de la revista Psychology of Women Quarterly sugiere que la preferencia por esposas que se queden en casa puede estar correlacionada con sentimientos de "sexismo hostil".

Las casamenteras advierten que a menudo existe una desconexión entre las expectativas de estos hombres y la realidad. Algunos clientes, a pesar de buscar una imagen de sumisión y tradición, fallan en las citas debido a modales groseros o falta de habilidades sociales. Anderson concluye que, en ocasiones, los clientes descubren que los criterios rígidos que solicitaban inicialmente no son los que realmente conducen a una conexión genuina.

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