Los jóvenes entre 17 y 20 años enfrentan una gran presión al escoger una carrera universitaria, pues su cerebro aún está en desarrollo y toma decisiones influenciadas por entorno, familia y redes sociales. Antes se dependía de tests vocacionales, pero ahora las neurociencias revelan la necesidad de enfoques más integrales que incluyan experiencias reales, simulaciones, mentores y acompañamiento continuo. Es esencial que escuelas y universidades adapten sus procesos de orientación, incorporando neuroorientación para apoyar el autoconocimiento y la toma de decisiones equilibrada.

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